El café es mucho más de lo que imaginábamos

El café es mucho más de lo que imaginábamos

El café es una infusión ancestral que ha formado parte del ser humano durante siglos. Su origen se localiza en África, en Etiopía, y es tan antiguo que no existen documentos escritos sobre el momento exacto. Todo lo que tenemos son leyendas, y la más famosa dice así:

Se cuenta que los miembros de las tribus observaron cómo las cabras presentaban un comportamiento más energético de lo normal, tras comer cierto tipo de bayas. Algunos de ellos decidieron probarla y comprobaron esos beneficios, siendo las primeras personas en consumir café en toda la historia de la humanidad.

Pero el café ha traspasado todas las fronteras, se ha incorporado en la sociedad, y se ha transformado: ahora es mucho más de lo que era en su origen. El café genera un ritual que tiene un idioma universal, y que consigue parar el tiempo. Y esto no es tarea fácil en esta especie de caos en el que solemos vivir, en el que vamos corriendo a todas partes y no nos paramos un momento a relajar la mente. Logra acercarnos a las personas con las que lo compartimos a la vez que nos da el instante de paz para nosotros mismos que es tan necesario cada día. Esas son unas de las razones de que nos guste tanto el café, sin olvidar que ¡está buenísimo!

No cabe la menor duda de que el café ha sido un compañero que ha estado y estará en las buenas y en las malas. El café está ahí, en una esquina de la mesa mientras charlamos con ese amigo que hace tanto que no vemos, creando un ambiente cómodo, de confianza y cercanía. También nos ayuda a entretener los nervios cuando estamos esperando algo importante, y nos da ese empujón que necesitamos algunas mañanas para empezar el día y conseguir lo que nos hemos propuesto. Nos calienta en los días fríos, y nos da la mejor excusa para juntarnos en cualquier descanso de la programación diaria. Y sobre todo, nos hace parar, conectar y agradecer el momento.

El café comercial ha hecho que perdamos el verdadero valor del café y que se haya vuelto una bebida sin interés que endulzamos para disimular su mal sabor. Lo tenemos normalizado, pero el café real no tiene nada que ver con eso. El café como era en sus orígenes, el café de especialidad, está lleno de matices y de sabores con historia que nos abren la mente. Es un café que combina los sabores de la planta, de la tierra, de las flores y de los frutos, y nos da un resultado espectacular en cada taza. Ahora por fin volvemos a valorar el café como se solía hacer, distinguiendo el aroma a chocolate del café brasileño y conociendo al famoso y reconocido acaramelado colombiano. El café de especialidad es un café para disfrutar: para hacer originales catas con amigos y diferenciar sus sabores, o para simplemente sentarte en soledad, tomarte tu tiempo y conectar con tu mente y tus pensamientos. Yendo tan rápido como vamos se nos acaban escapando esos pequeños momentos de felicidad que están en los pequeños detalles del día a día, y el café forma parte de ellos. Si todavía no conoces el café de especialidad llegó la hora de que te encuentres con él y descubras que el café es mucho más de lo que imaginábamos.

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